viernes, 26 de junio de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
domingo, 17 de mayo de 2015
Advierten que Agro contamina los ríos más que la minería
Los que más contaminan son los cultivos de papa y de arroz, y en general las actividades de riego. El agro usa el 80% del agua y la minería solo 2% , señalan especialistas.
El decir que la minería es el principal contaminador de los ríos en el Perú es un mito, pues más que esa actividad la agricultura es una mayor contaminante de esas fuentes de agua en el campo, y en las ciudades los que más las contaminan son las poblaciones.
Así coincidieron en señalar Antonio Brack, ex ministro del Ambiente, y Nicole Bernex, directora del Centro de Investigación en Geografía Aplicada de la Universidad Católica, al tocar el tema del agua y el ordenamiento territorial, en la 30 Convención Minera. Si es que existen aún residuos de minerales en diversas fuentes de agua, es por pasivos mineros antiguos, o porque se producen accidentes en los relaves, pero en general la minería formal no es una fuente contaminante de los ríos, aseveró Brack.
Insumos. En el caso de la agricultura, la mayor contaminación la ocasiona al vertimiento de insumos químicos como el Paratión, que es usado por la mayoría de los cultivos de papa, y que con el riego por inundación van a parar a los ríos, según indicó Bernex. Otro gran contaminante son los cultivos de arroz, que producen emanaciones de metano, que es un gas de efecto invernadero, anotó. Gestión
miércoles, 21 de enero de 2015
Heduardo con hache
Por Mario Vargas Llosa
La caricatura es un arte cruel: consiste en magnificar la
imperfección humana y convertirla en pretexto de risa. Se comprende que la política haya sido el
territorio más propicio para el cultivo de semejante género, que encuentra en
esa actividad, que suele ser vía de escape para las pasiones menos nobles, un
inagotable filón.
Además de inmisericordiosa y tremebunda, la caricatura
política, si es fiel a su naturaleza, debe ser crítica, inconforme, sedicente. La
alabanza no le conviene, el incienso inevitablemente la entristece (lo que en
su caso significa la muerte). Esa es su contribución a la sociedad: espolear
sin descanso el espíritu de resistencia ,
orientar la indignación y el rechazo hacia esos personajes, hechos e
instituciones políticas a los que, transformados en imágenes grandilocuentes y
feroces, avienta a la vindicta pública.
Gracias a su vocación irreverente, iconoclasta, ella es un
buen antídoto contra la idolatría; sus monigotes impiden que se constituyan, o
que se eternicen, los mitos políticos. Sus ácidos corroen con facilidad a esos
hombres-estatuas –generalísimos, benefactores de la patria, caudillos, jefes
máximos, comisarios–, haciendo que las gentes les pierdan el respeto y
delatando, gracias a la exageración, que es su arma preferida, la sustancia
bufonesca que habita en todos ellos. Nada es sagrado, respetable, para la
caricatura política y por eso no es extraño que cometa injusticias,
ridiculizando y zahiriendo también a los mejores, a quienes representan el
idealismo y la integridad. No importa. También a los justos les hace bien pasar
la prueba de fuego de la burla y el chiste, ser de este modo seleccionados
sobre sus limitaciones y entrenados para recibir críticas.
La caricatura política y la libertad son hermanas siamesas,
no existen la una sin la otra, su suerte está sellada. Para saber cuál es el
grado de libertad que existe en un país basta averiguar el estado en que se
halla el género; si éste prolifera en revistas y periódicos, en libros y en
pantallas, con un alto nivel de creatividad –es decir, de crueldad e
inconformidad– aquélla ha arraigado y se trata de un país con hombres libres. No
es casual que en los regímenes autoritarios este arte haya declinado o se haya
extinguido, que sea inconcebible imaginarlo floreciendo a la sombre del Kremlin, de Fidel Castro, de Pinochet, de los
generales argentinos, o del
ayatola Jomeini. Así, aunque malvada e injusta, la caricatura política es
siempre símbolo viviente de la libertad.
Estas consideraciones vienen a propósito de una joven
caricaturista peruano, tan tímido e inhibido, tan modesto, que, como para
ocultarse, ha antepuesto a manera de antifaz una hache a su nombre: Heduardo. Cuando coge el lápiz y la cartulina, sin
embargo, la timidez desaparece y la reemplaza una osadía sin barreras, una
imaginación crítica cuyos dardos envenenados dan siempre en el centro del
blanco. Es, sin duda, el mejor caricaturista político que ha tenido el Perú en
muchos años (por lo menos desde que Xanno dejó de hacer sus famosos hídridos en
“La Prensa ” de
los años cuarenta) y el que practica su arte con más limpieza moral y con más
genuina vocación libertaria.
Pero, antes que esos méritos, hay en Heduardo una cualidad
básica que, cuando falta, hace innecesarias todas las demás: la destreza
artística. Es un dibujante original, inventivo, de mano agresiva, cuyos
disparos más mortíferos provienen no sólo de las palabras que emiten sus
personajes, sino simultáneamente de los rasgos de sus caras, de sus inusitadas
siluetas, de sus posturas y atuendos. En pocos años ha creado algunos tipos que
con todo derecho merecen figurar en la zoología política universal más exclusiva.
Pienso en su pareja “Don Burguesini y su mayordomo”, y, sobre todo, en las dos
especies de homínidos que parecen su principal fuente de inspiración:
intelectuales y generales. Es difícil establecer a quiénes, entre los dos,
prefiere, es decir, cuáles le parecen más irreales y más nocivos en su manera
de obrar o de pensar en el dominio político.
Los intelectuales de Heduardo son barbados , calvitos, viejos
precoces, siempre con gafas, y entre sus protuberancias destaca
indefectiblemente la nariz (por grande o por torcida). Peroran sin descanso y
aunque aparecen de a dos y de a tres no dialogan, mantienen monólogos paralelos
intocables. Está, cada uno, encerrado en una cárcel de eslogans que lo obnubila
y que, se diría, lo ha privado del
gusto a la vida: es imposible saber si son demagogos por estúpidos o viceversa.
En todo caso, lo evidente es que están dispuestos a aceptar todos los
estropicios y todas las dictaduras siempre y cuando la coartada ideológica que
esgriman sea ‘progresista’.
Pero todavía más plásticos que los intelectuales obtusos de
Heduardo son sus generales. En la vaga división doctrinaria de su fauna,
aquéllos representan la izquierda; éstos, la reacción. Salen derechito de las
cavernas donde vivía el hombre de Cromagnon y las jorobas que los aquejan
parecen el resultado del uso continuo,
inmoderado, del
garrote. Por su osatura y movimientos, boca y extremidades están más cerca del simio que del
hombre (aunque sus luces intelectuales sean de una escala todavía inferior). Visten
siempre muy condecorados y esa enorme nube negra que los aureola es el techo de
sus quepis, que, con certeza, disimula un voluminoso chichón en el cráneo. Todos
son prognáticos y dolicocéfalos. Su ideología es clara y contundente, cabe en
una frase: la fuerza justifica todo. Son tan poderosos que pueden darse el lujo
de la sinceridad. En tanto que los intelectuales de Heduardo mienten como quien respira, sus
generales dicen la verdad, y exhiben candorosamente sus apetitos, sus abusos,
sus vicios. Entre ambos especímenes, confuso, aturdido, maltratado, olvidado y
desdeñado por unos y otros, aparece a veces en los dibujos de Heduardo, una
figurilla patética: el hombre común, el ciudadano anónimo.
Heduardo hace
reir siempre, pero sus monigotes, además, como en el poema de Vallejo, dejan al
hombre pensando. Sus caricaturas tienen un mensaje, pero no ideológico,
es decir prefabricado, del que ellas vendrían a ser una mera ilustración. Es
posible que él mismo ignore la naturaleza de ese mensaje. Pero no hay duda que
está allí, disuelto en el entresijo de sus hombrecillos grotescos. Porque
Heduardo, trabajando al día, absorbido por la transeúnte actualidad, ha sabido
identificar en ese vertiginoso desfile de acontecimientos ciertas constantes
trágicas sobre las cuales sus cartulinas dan testimonio incesante: el fanatismo
y la brutalidad que signan nuestra historia. En tanto que unos viven
ciegos, fuera de la realidad, embriagados en abstracciones delirantes, los
otros se permiten todos los excesos amparados en el monopolio de la fuerza que
detentan. Aunque adversarios, ambos tienen muchas cosas en común: su desprecio
e ignorancia del “otro”, su ineptitud para el diálogo, su cerrazón ante la
crítica. Mientras no salgamos del círculo vicioso que ambas mentalidades
encarnan –nos hace entender Heduardo sin decirlo y acaso sin quererlo– jamás
reinará entre nosotros esa libertad que él tan felizmente practica en sus
dibujos.
Columna “Piedra
de Toque” de Mario Vargas Llosa, 28 de enero de 1980, edición N° 585 de
la revista Caretas
miércoles, 20 de agosto de 2014
Keiko en su laberinto
Por Antonio Zapata Velasco
Si ello sucede, el fujimorismo será parte del establishment rechazado,
porque sus figuras actuales lo llevan a esa posición. Para ganar, Keiko tendría
realmente que limpiar su círculo.
La semana pasada el congresista Juan José Díaz Dios
protagonizó una situación vergonzosa con toda naturalidad y frescura. Como
todos saben, el congresista denunció a la primera ministra, Ana Jara, mostrando
como prueba unos correos falsos aparecidos en una columna de sátira política.
El congresista no se detuvo a pensar y fue ganado por el
afán de éxito inmediato. Lo suyo fue figuretismo al 100%. Era evidente su mala
fe y su concepción rastrera de la política como ataque artero sin siquiera
verificar la información básica.
Luego, cuando se hizo público el papelón, le echó la culpa a
otro y responsabilizó a sus asesores. No asumió su parte en el asunto, sino que
derivó a trabajadores dependientes suyos. Perdió de ese modo la oportunidad de
aprender. En el futuro tomará otro asesor y seguirá tan falso como siempre.
Es cierto que se disculpó y la primera ministra pasó la
página, pero quedó evidente que el fujimorismo de hoy presenta tantos problemas
como el de ayer. En efecto, el congresista Díaz Dios no es cualquier
parlamentario, sino el vocero principal de la bancada fujimorista.
En este puesto, Díaz Dios está reemplazando al congresista
Julio Gagó, quien meses atrás fue hallado responsable de realizar negocios
ilícitos con el Estado. Como consecuencia, Gagó se halla suspendido y en
realidad fue salvado del desafuero que correspondía.
A continuación,
Víctor Grández, otro parlamentario de Fuerza Popular, ha sido descubierto por
un programa de TV como dueño de prostíbulos donde se práctica el meretricio
infantil. El fujimorismo ha anunciado su expulsión, pero tenemos otro caso
reciente que muestra la dirección de la corriente en un grupo que aspira a
ganar las presidenciales del 2016.
De este modo, la
carrera de Keiko a Palacio atraviesa problemas mayormente generados desde
dentro. La gente diariamente se pregunta, si así son en la oposición, ¿cómo
serían nuevamente en el poder? Fácil. Serían como están mostrando que son.
Harían contratos personales ilegales con el Estado, como Gagó, acusarían sin
pruebas a sus rivales políticos, como Díaz Dios, y aprovecharían de sus puestos
para desarrollar todo tipo de negocios privados impropios, como Grández. Súmele
usted la cocaína hallada en una camioneta de campaña en Barranca y encontrará
un esquema del fujimorismo actual.
Estas conductas
parecen tan negativas como las peores de los años noventa. Aún no se halla
presente un símil a Montesinos ni aparecen sus jugosos sobornos a los grandes poderes
fácticos del país. Pero están en ciernes. Los repetidos incidentes de sus figuras
públicas lo evidencian.
¿Puede Keiko
diferenciarse de la cultura corrupta de los noventa y aparecer como una segunda
generación renovada y moderna? Se escucha decir que es su propósito, pero no le
es fácil.
Es cierto que el
fujimorismo posee algunas figuras sagaces, con manejo y fuerza política. Pero
estas personas capaces ya estaban en los noventa, son los limpios del grupo que
gobernó junto a Alberto Fujimori.
Los que no dan la
talla son los nuevos, los integrantes de la generación de Keiko. En estos años
como oposición, Fuerza Popular no ha mostrado ninguna figura nueva superior a
Díaz Dios, Gagó o Grández.
Pero la debacle
de sus rivales mantiene intactas las esperanzas del fujimorismo. El gobierno
sin candidata, García con narcoindultos y Toledo con Ecoteva; ninguno parece
capaz de vencer al fujimorismo, que ya quedó segundo el 2011 y no se ha
dividido, no obstante las desavenencias entre padre e hija.
Aunque, Keiko
podría perder frente a un candidato autoritario y antisistema que enfrente la corrupción,
ineficiencia y figuretismo sin sustancia de la política peruana. Un escenario
del 2016 es la caída del sistema político, dado el inmenso hartazgo ciudadano
hacia la política actual.
miércoles, 20 de marzo de 2013
17 de marzo: una victoria contundente

Por Fernando Villarán
No deja de sorprender la política peruana o, mejor,
contemporánea. Los derrotados en la consulta popular del pasado domingo son los que realizan el
análisis de la misma. Y, por supuesto, resulta que los ganadores se convierten en los derrotados y los derrotados
en ganadores. Los mismos medios, periodistas y analistas que han estado
apoyando y animando la campaña del
SI y que han atacado, sin piedad, a la alcaldesa y su gestión desde hace más de
2 años, son ahora los que hacen el balance de la batalla. Es como si el 3 de
setiembre de 1945 hubiesen sido los alemanes, japoneses e italianos los
encargados de dar la «versión oficial» de la segunda guerra mundial. El mundo
al revés.
Vayamos a sus argumentos:
1. «Es una
victoria ajustada, casi la mitad de los limeños revocaron a la alcaldesa, es un
llamado de atención». En las últimas elecciones el presidente Ollanta Humala le
ganó a Keiko Fujimori por un margen de tres puntos porcentuales, exactamente
los mismos con los que ha triunfado el NO el domingo, y que se sepa nadie anda
dudando de la legitimidad de su mandato. La mitad de los presidentes en el
mundo son elegidos con márgenes menores a estos, lo que no debilita en lo más
mínimo su autoridad y su gobierno.
2. «Han sido
revocados varios regidores lo que es un drástico castigo a la izquierda que
maneja la Municipalidad
de Lima. Una victoria pírrica. Una dulce derrota». En toda batalla hay
muertos y heridos. Para comenzar es un absurdo desconocer la voluntad del
pueblo que votó por el NO en la persona de la alcaldesa, y que no marcó el NO
en el resto de la cédula, teniendo en cuenta que en la elección de octubre de
2010 se votó en bloque por todos ellos. Pero aun si fueran revocados, afirmar
que este es el resultado principal de la consulta del domingo es como decir que
los alemanes ganaron en Normandía porque murieron más aliados que ellos. Aunque
con un costo alto, fue una resonante victoria para los aliados. Felizmente, en
el caso de los regidores, como
Eduardo Zegarra y Marisa Glave, por ejemplo, podrán continuar aportando desde
otras responsabilidades en la MML.
3. «La salida de
los regidores representa la derrota del NO». Se debe tener muy en claro que lo
que estuvo en juego el domingo, no fue la revocación de unos pocos regidores. Siempre
estuvo en juego el control de la segunda plaza ejecutiva del Estado peruano, la MML , que concentra el 50% del
PBI Nacional y un tercio de la población del país. Lo que vimos en este proceso
fue el intento de asaltar el poder de la
MML utilizando el mecanismo de la revocatoria (hoy
considerado obsoleto por muchos). Pero como hemos comprobado, el asalto
fracasó, la alcaldesa y sus aliados lograron resistir el ataque y conservaron
el poder. Por eso es un absurdo hablar de victoria a medias; en la política y
en la guerra esto no existe, o se conquista el territorio desalojando al enemigo,
o uno se queda sin nada. Las victorias son al 100% y las derrotas también. Y
esto es lo que ha ocurrido en Lima.
4. «La alianza entre Fuerza Social y el PPC es antinatural y se va a romper de inmediato». Adicionalmente a controlar el territorio que es la primera fuente del poder, la clave en política reside en aumentar ese poder mediante la acumulación de fuerzas, y esto lo ha conseguido de manera clara y contundente Susana Villarán. De la agrupación de unos pocos pequeños partidos de izquierda, con los que empezó en enero de
5. Hace dos mil
quinientos años, Sun Tzu dijo: «La división es la estrategia más eficaz para
derrotar al enemigo». Y en esto los derrotados del domingo pasado se han puesto
a trabajar desde al primer día, dicen: «Los traidores fueron los del PPC que
marcaron el SI a los regidores de Fuerza Social. La alcaldesa se peleó con
Marisa Glave porque es demasiado radical. PPK fue el culpable de marcar SI a
los regidores radicales. Todos los partidos de la izquierda democrática
rechazan al Movimiento Nueva Izquierda (Patria Roja). La CONFIEP se retracta en su
apoyo al NO por temor a las declaraciones de un influyente minero». En un país
con una fuerte tradición de división y enfrentamiento, tal como nos lo ha
recordado varias veces María Rostworowsky, esta estrategia es ciertamente la
más eficaz; no hay que hacer mayor esfuerzo para dividir a los peruanos. En
esto la izquierda es la campeona, desde que llegó a su punto más alto bajo el
liderazgo de Barrantes Lingán en los 80, no ha parado de dividirse por quítame
estas pajas. Por eso, quizás el mayor esfuerzo sea mantener la unidad alcanzada
en el frente por el NO. Sólo esto cambiaría la historia de la política peruana.
6. «Esta es una
contienda electoral vecinal, solo circunscrita a Lima». Esto es falso, pues en
realidad se trata de la primera batalla por el poder nacional en el 2016. Es
teniendo eso en mente que los partidos y actores han tomado sus decisiones. Solidaridad
Nacional (SN) quiso recuperar el municipio de Lima por medios vedados y
antidemocráticos, sin esperar al 2014, después de su estrepitoso fracaso en las
elecciones presidenciales del 2011. El APRA apoya a Castañeda para golpear a la
izquierda (su enemigo de toda la vida), utilizar a Lima como plataforma para su
propia candidatura presidencial y reactivar su partido muy debilitado por la
debacle electoral de 2011 para el congreso. El fujimorismo se mantuvo
oficialmente al margen, aunque varias de sus principales dirigentes
participaron en la campaña del SI. Todos han jugado sus fichas pensando en el
2016, la diferencia es que algunos han perdido y ven alejarse sus objetivos.
Lo más patético
de todo esto es que los ganadores comiencen a aceptar y creer los argumentos de
los derrotados. Está bien ser magnánimos en la victoria (cosa que estoy seguro
no hubiera ocurrido si fuera el caso contrario; no me imagino qué habrían dicho
los líderes del SI y sus medios si hubieran triunfado), pero otra cosa muy
diferente es dejarse apabullar. Aparte de la tarea central de mantener la
unidad del frente del NO y de seguir golpeando a la corrupción (la gran
derrotada), es preciso continuar dando la batalla ideológica. Hay que seguir
las enseñanzas de Manuel Castells que hace algunos años dijo que en la era
digital, las batallas por el poder son batallas culturales.
Tomado del
Facebook de Fernando Villarán
sábado, 16 de marzo de 2013
Texto de Pelo Madueño publicado en su Facebook
me muevo bien
me muevo bien en el fango
esta agua turbia y densa es cómoda, aceitosa, oscura, perfecta
aquí solo nosotros la tenemos "clara"
respiro y aspiro en este fango-país-siglo XXl
todo controlado y acordado, pero..
en qué momento nos descuidamos?
agua clara no
gente rara, extraños no
y menos una mujer
y aunque en mi misógina experiencia siempre las mujeres que dicen que no terminan diciendo que si, esto hay que cortarlo
la puerta de Lima
la puerta del país
menos mal que estoy en en el Perú y será muy fácil
casi nadie aquí ve el problema de fondo ni reconoce la transparencia
porque... cómo re-conocer algo que no se conoce?
elemental
educación, información, cultura, transparencia...nuestros enemigos
"que robe pues, mientras haga obras"
mejor sociedad….imposible
no hay de qué preocuparse, todo calculado
este país es lo que nosotros queremos, planeamos y operamos, las cosas no tendrían porqué cambiar ahora
que la fiesta continúe
relájense, confíen
la empresa va bien, el Perú va bien
suban el volumen de la tele
entreténganse
chupen, bailen, coman
ahora venimos
Pelo Madueño (sábado 16 de marzo del 2013)
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